Peligros Peregrinos: Ayahuasca & Kambó

Los sapitos que se utilizan para hacer el Kambó son sapitos muy especiales que viven en la selva Amazónica. En medio de palmeras, bananeros, lianas y árboles muy añejos y altos, en los que juegan, saltan, se aparean, son su comedor, su living, su cama. Los sapitos son como lo son los árboles, Uno con su entorno. Se relacionan. Se mezclan sin mezclarse. Siendo uno, son un todo.

La Selva.

Guardianes, conocedores de sus secretos, y parte del Uno „Selva“, son y conservan la magia de la Pachamama. El humano (ser) que quiere conocer esa „magia“ debe adentrarse en esa misma Selva, hacerse Uno con su entorno, ser „selva“ y así descubrir el néctar de esa Creación, la Magia del Creador. Observar como cada raíz que sirve de mecedora de pájaros de colores nunca registrados por la retina, ver sus dibujos epifánicos en sus plumajes, tener la Gracia de la Revelación del Todo.

El humano (ser) debe entender que los tiempos del Ser, no entienden de la materialidad del tiempo. No son tres meses, ni veinte tres días, ni un fin de semana. Ni un día. Ni una hora.

No o sí. El Ser es atemporal, eterno. No entiende de tiempos, horas y relojes. porque la Luz viaja tan veloz, como el conocimiento epifánico.

El aprendizaje llega, cuando debe llegar. Y quien confía en la Luz Divina, sabe que está en sus manos y que los conocimientos llegarán en el momento preciso en que deban llegar. Ni antes, ni después.

El sapito con el cual se hace el Kambó, ese sapito que es Uno con la selva, está siendo traído a Europa, para que „los buscadores de experiencias transcendentales“ que creen que pueden „pagar“ para obtener „espiritualidad“ (como antes pagaban para que les den el título de curas o Santos) encuentren sociego orgánico y bio, directo de la selva amazónica, en su camino a la trascendencia.

Pero el sapito con el cual se hace el ritual del Kambó, que es uno con la selva, ya no es uno con la selva, es ultrajado por un montón de manos y lenguas, que en busca de lo transcendental, violentan lo transcendental, tocando, lamiéndolo, poniéndolo en un caja/jaula en la oscuridad, lejos de las hojas de su selva, de sus hermanos y hermanas, de su agua, de su entorno con el que se contruye, „su magia“ porque el veneno del sapito, es una conjunción de elementos „Microdivinos“ que no sale en los laboratorios, ni en las revistas científicas, pero está ahí. La intangible Escencia.

Sapo-frog
Así tratan al sapito los mercaderes chamanes para obtener por medio de una navaja, el “nectar de la trascendencia” para el público europeo que paga en Euros. Ocasionándole dolor, tortura y muchas veces la misma muerte. Recuerda, que las prácticas que para tu propio beneficio generen dolor o sufrimiento a otro ser, carecen de Luz.

Esos elementos forman la magia del veneno del sapito, su felicidad de ser Uno con el Eterno, su valentía. Porque por más que los monos humanos, que quieren ser „seres“ no crean que otros „seres“ animales pueden tener espiritualidad, tampoco pueden negarlo, porque aunque el humano-mono se crea superior a los animales, el hecho es, que no pueden entender su lenguaje, hasta pudiendo entender sus miradas, como la mirada de un perro, se resisten a aceptar otras miradas de misericordia, como la mirada de una vaca. Tan frágil es el entendimiento humano. Un ser superior entiende todos los lenguajes, por eso a la Divinidad se le puede hablar en todas las lenguas cuando se le reza. Dentro de los propios humanos, los humanos que más lenguas hablan en la práctica empírica de la comunicación con otras culturas, tienen una comprensión de la realidad mayor. Cada lenguaje es una matemática, algunas más simples, como el español, otras más complejas, como el alemán, el polaco, el húngaro o el ucraniano. El sapito, que esta siendo traído por „los chamanes“ dentro de la caja oscura, consumiendo agua llena de cal, soportando distintos fríos y calores, lamidas con bacterias y virus europeos, manoseados por dedos „blancos“; se asustan, y segregan otros tóxicos y modifican el tóxico que le daba el origen a su fama.

Allí, podremos observar la diferencia, entre un ser espiritual, y un ser material. Un ser espiritual, como ha de considerarse un chamán, respeta a la naturaleza y todos sus habitantes, sabe que el sapito es Uno con la selva y no, una mercancía para hacerse rico. Lo respeta como „Ser“. Porque a un verdadero chamán, nada le falta y todo lo obtiene de la selva, no la explota como mercancía, la utiliza cuando debe ser utilizada. Pero los mercaderes de espiritualidad, les falta y necesitan, porque la Gracia Divina no los llena, la usan como excusa, no como fuente de su Vida.

Los chamanes for export que llegan a Europa y que hacen workshops en la selva amazónica o en el Peru para sacar sus euracos en Europa, no son ni seres santos, ni Uno con la selva, como no es un yogui la persona que se fue a la India y se hizo un curso de yoga pagando unos cuantos euros para ser maestra. Hacen un trainning para luego „vender“ sus conocimientos, aprovechando el desconocimiento de sus rituales y su etiqueta de „exótico“ y „nativo“. Materia. Sacan del Espíritu, la materia.

Si la intención que funda una experiencia transcendental no nace en el amor por la evolución de la espiritualidad y el aprendizaje, sino de la materialidad que se obtiene de la búsqueda de la espiritualidad, alguien puede pensar que llegará a un aprendizaje transcendental por ese camino. ¿Puede un ciego, guiar a otro ciego?

Un verdadero chamán, como se puede leer en el libro de Castaneda „Las enseñanzas de Don Juan“ observa al aprendiz antes de darle cualquier medicina, lo estudia, le da tareas, y luego, cuando el considera que „el alumno está preparado“ le enseña la planta. Ni antes, ni después, en el momento indicado, y no le cobra 300 euros por la experiencia. No le cobra nada, aunque el aprendiz para ese momento ya aprendió, que el dar y el recibir debe estar equilibrado, y que si recibe debe dar, devolver al chamán o a su comunidad, las gracias materialmente o espiritualmente de manera empírica y generosa.

Pero hay algo peor aún eso, es el engaño y la falta de respeto por la Divinidad. Lo que puede traer consecuencias al alma, sino existe luego un arrepentimiento profundo. La fiebre de la Ayahuasca y el sapito o Kambó, se extiendió de Berlin a España, de Suiza a Portugal, como la nueva „moda“ para obtener conocimiento Divino, y trascendencia espiritual. Venden „retiros“ de 23 días con 6 tomadas de Ayahuasca, un Kambó, y meditación como un combo de comidas rápida, sin siquiera conocer a la persona.

¿Se puede tomar la espiritualdad como una comida rápida?

Aquellos que promocionan estos rituales, buscan almas „perdidas“ y aseguran que encontraran el camino haciendo estos rituales, pero ninguna alma está „perdida“, las almas pasan por experiencias de desasociego, transitan oscuridades para luego poder ver la Luz, es parte del camino, la oscuridad es parte del Ying-Yang de la Luz en esta tierra. Como lo es la noche al día. Cuando pasamos por esos lugares oscuros, las Hijas e Hijos del Creador, iluminamos, nos iluminamos, y si sentimos miedo, rezamos y nos ponemos en sus manos. Es parte del camino de las y los que, quieren hacer su propia senda, única e irrepetible, como únicos e irrepetibles somos cada uno en esta experiencia espacio tiempo. Ùnicos, pero parte de un Todo Creador. Un peregrino de la Tierra, una ciudadana del Mundo, camina en la noche y en el día, en las manos del Creador.

Pero los chamanes for export y sus secuaces, son almas bajas, porque necesitan de la materia, dinero o cuerpo para tratar de llenar su sociego y la materia trae oscuridad, la espiritualidad trae Luz. Si las almas bajas funcionan como intermediarios, no pueden alcanzar la Luz. Lo mismo pasa con los transmisores de los aparatos electrónicos.  De la calidad del transmisor dependerá el alcance de la frecuencia. Si el alcance de  onda es bajo, alcanzan sólo espiritus bajos, densos, pesados.

Ego, presencie ambas prácticas: La ayahuasca y el sapito. Antes de esto, investigué y hable con los dos chamanes diferentes que llevaban a cabo éstas prácticas, les pregunté:

– Hacen invocaciones?

– No -contestaron-, sólo música.

Y ambos mintieron.

. Los seres espirituales de Gracia Divina, no mienten. Ellos mienten. Invocan. En el Sapito o Kambó, invocan espiritus densos la selva. En la práctica de Ayahuasca invocan a los Orishas aprovechando el desconocimiento idiomático y cultural de los suizos y alemanes, de los yanquis y otros tantos, que en estado de transe, no entienden el portugués brasilero. Para quienes no sepan que son los Orishas, basta buscarlos en wilkipedia, los Orishas es una linea de Umbanda y Vudú. Espiritus bajos.

El vudú, es una práctica oscura, porque pone al alma en un augero y genera sufrimiento y dolor al propio y a otros seres, sin alcanzar el sociego. Quién practica vudú, de manera conciente, o quien es Orisha de manera consciente, es su decisión, y dado el libre albeldrío que el Creador nos ha regalado, tiene derecho a experimentarlo. Ahora, la cabra inocente, que en busca de la trascendencia realiza la Ayahusca o el sapito, esta siendo engañada para rendirle culto o conectar con estas „almas bajas“ . Es un acto fraudulento y peligroso. Debe anularse.

La meditación en silencio, el rezo, nos da sociego y evoluciona el alma, sin embargo, las personas que realizan la Ayahuasca o el sapito, vuelven hablando maravillas de la boca para afuera, pero sin encontrar sociego de la boca para adentro, tratando de convencer a otras almas a que lo hagan. Con el pretexto de „estamos todos perdidos“.

¿Quién está perdido que este en las manos del Creador? Nadie.

La fé es la confianza en el Creador. Nuestra espiritualidad interna. Es saber que donde me lleve el camino, será parte de mi aprendizaje y ayudará a mi espiritu a evolucionar en la Luz Divina, es una Gracia pero también una práctica. Practicar ponerse en manos Divinas y saltar. Así viajamos y nos enfrentamos a lo desconocido e incierto, sabiendo que sus manos y sus redes, estarán ahi para apoyarnos, para sostenernos, para alzarnos.

Tener fé, también implica tener un respeto, respetar al Creador. No blafemar en su nombre, porque está ahí, en todo, todo el tiempo. Tener fé, también es saber que Su Poder Es Inmenso e Infinito, y que Él nos puede proveer de todo lo que necesitamos sin intermediarios. Saber rezar, osea, invocar el poder Divino, es el mejor recurso con el que cuenta el ser, ante los miedos que se le despiertan o la falta de entendimiento que resulta de su tránsito por el Mundo.

Y recuerda, la próxima vez que alguien se te acerque hablándote de la Ayahuasca o del sapito, deséale Luz, y sigue tu viaje al conocimiento Divino.

 

Qué la Paz, sea contigo!

 

 

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